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Esta jubilada hizo casi 8,000 tapabocas para la comunidad desde abril, y aún sigue

By Mark Mirko, The Hartford Courant on

Published in Senior Living Features

Jane Allely tiene miles de razones por las que el polvo se acumula en los estantes de su sala de estar. Allely dice que se retiró a principios de año con planes de quedarse en casa y limpiar, pero eso fue antes del COVID-19. En cambio, ahora pasa el tiempo haciendo tapabocas.

Allely y su prima Nancy Whitham han hecho más de siete mil 784 tapabocas desde abril.

"Es mi nueva misión en la vida", comenta Allely, de Ashford, Connecticut.

A medida que el COVID-19 se apoderaba de la vida de la población, su nieto de 31 años le preguntó a Allely si podía coserle algunos tapabocas para usarlos en su trabajo esencial en una tienda de comestibles. Le hizo varios tapabocas y decidió continuar.

Ya van casi ocho mil tapabocas, y no ha parado.

Allely, que prefiere el nombre de "Cricket" se une en el esfuerzo la mayoría de los días de la semana al lado de Whitham, quien perdió su empleo por la pandemia.

Cricket y Whitham afirman que los primeros mil tapabocas hechos fueron entregados o enviados por correo a amigos y familiares en lugares tan lejanos como Florida y California. También han donado tapabocas a escuelas, maestros y profesionales de la salud.

Las dos se sientan en mesas de costura en el centro de la sala de Cricket. Alrededor de ellas hay metros de tela y leggings donados, docenas de tarjetas de agradecimiento y, comprensiblemente, estanterías polvorientas.

"El polvo no es mortal", bromea Cricket.

Usando una plantilla de acrílico, Whitham corta la tela en rectángulos, los leggings desgarrados en tiras y Cricket los ensambla usando una máquina de coser donada que recibió después de desgastar la suya.

 

Los tapabocas los devuelve a Whitham quien los plancha antes de colgarlos en el carro de un vendedor de antigüedades donado que está en el exterior. Un libro de contabilidad escrito a mano lleva el recuento y la información sobre las horas de distribución.

En la mesa de costura de Cricket hay un plato de bocadillos para su perra Boyero de Berna, Prudence, y un monitor de bebé con video que las alerta a ella y a Whitham cuando llegan visitantes, en caso de que Prudence no ladre. Whitham dice que es importante que alguien salga al carro cuando llegan los visitantes.

"Tenemos que darles todo el resumen, tenemos que decirles sobre los agujeros para meter sus filtros y siempre tengo que decirles: 'No puedes llevarte solo uno. Necesitas uno mientras lavas el otro", dijo Whitham.

"Esta es mi comunidad", señaló. "Esto es lo que me importa y ellos son los que quiero que permanezcan sanos".

Cricket afirma que planea seguir haciendo tapabocas tanto tiempo como sea necesario, y dijo que esto va a ayudar a prevenir los resfriados y la influenza estacional, “se viene fuerte”.

Los tapabocas están disponibles en el carro del patio delantero de Cricket en Ashford siete días a la semana desde las 8 a.m. hasta el atardecer.

– Este texto fue traducido por Kreativa Inc.

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