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Se retiró y no le fue bien. A los 84 años, está felizmente empleada

By Marc Narducci, The Philadelphia Inquirer on

Published in Senior Living Features

FILADELFIA — Durante años, Connie Kleinschmidt ha escuchado la misma pregunta de sus amigos:

"¿Sigues trabajando?"

Kleinschmidt, de 84 años (cumplirá 85 a fin de mes), no conoce a mucha gente de su edad que tenga un empleo. Y ella es evidentemente la empleada de más edad en Rite Aid en Upper Darby, donde charla con los clientes mientras confirma sus pedidos.

Oh, intentó lo de la jubilación una vez, y la encontró sobrevalorada. En 1998, dejó Verizon (antes Bell Telephone Company) después de 30 años. Su retiro duró sólo nueve meses.

"Me avejentaba muy rápidamente", dijo Kleinschmidt. "Quería volver a trabajar".

Así que Kleinschmidt, quien vive en Aldan, tomó un empleo de tiempo completo en Folcroft con Eckerd Drugs, que luego se convirtió en Rite Aid. Cuando la tienda cerró el año pasado, se trasladó al Rite Aid de Garrett Road en Upper Darby, a unas tres millas de su casa. Conduce su Toyota Celerio 2001 de ida y vuelta a la tienda.

"No puedo creer que siga trabajando", dijo su amiga Patricia Henry, una antigua compañera de trabajo de Bell Telephone, que también tiene 84 años. “¿Es en serio? La admiro”.

Sal Calabrese siente lo mismo.

Solía ser un habitual en el primer local de Rite Aid de Kleinschmidt, en Folcroft, donde Calabrese tenía un negocio.

"Durante unos seis o siete años, iba allí casi todos los días para hablar con ella, aunque no necesitara comprar nada", dijo. "Era genial interactuar con ella. Conoce a fondo a los Phillies y es muy fácil hablar con ella, tan interesante".

En estos días, "cuando voy a Folcroft a trabajar, estoy un poco perdido sin ella", comentó. "Rite Aid tiene suerte de tenerla como empleada. Lloré cuando cerraron. La amo".

Kleinschmidt dijo que es fácil ser amable cuando los clientes son tan amables con ella. De hecho, la interacción con ellos es lo que la hace seguir adelante.

"Cuando trabajaba en la compañía telefónica, trabajaba en el servicio de información y a veces los clientes no eran amables", recordó. "En 21 años de mi trabajo actual, probablemente no puedo contar más de cinco personas desagradables. Los saludo a todos diciendo: 'Buenos días'. ¿Cómo estás?'", dijo.

 

Kleinschmidt, cuyo marido, Paul, murió hace tres años, solía trabajar de tiempo completo en Rite Aid pero ahora tiene un turno de 8 de la mañana a 1 de la tarde, cinco días a la semana. Vive en Aldan, Condado de Delaware, con su hija Connie Gilchrist, y el hijo de esta. Tiene otros tres hijos adultos (perdió una hija que murió a los 48 años; y, hace mucho tiempo, un bebé que vivió sólo un día). Tiene otros 11 nietos y 15 bisnietos.

Oh, y un gato, Meow-Meow. "Me han dicho que la clave para vivir mucho tiempo es tener una mascota", dijo.

"Está en la caja registradora todo el día. Eso mantiene su cerebro funcionando", dijo Gilchrist de su madre. "Está cansada cuando llega a casa y duerme un par de horas".

Kleinschmidt dijo que se levanta a las 5 cada mañana para prepararse para el trabajo, lo cual, comparado con su antiguo empleo, se siente como si se quedara dormida. Mientras trabajaba para la compañía telefónica sonaba su alarma a las 4 de la mañana.

"Cuando el sol se pone, necesito descansar", dijo. "Y cuando sale el sol necesito levantarme".

Kleinschmidt a veces se pregunta en voz alta sobre cuándo debería retirarse, dijo Gilchrist. "Sigo preguntándole, '¿Qué harás?'"

Una mejor pregunta sería: ¿Qué harán los clientes devotos como Calabrese sin ella? ¿A quién admirarán?

Kleinschmidt, con sólo 4.6 pies de altura, evade el comentario.

"La gente tiene que dejar de idolatrarme", dijo riendo.

– Este texto fue traducido por Kreativa Inc.

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